viernes, 4 de febrero de 2011

Los Tres Viajeros

Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos viajeros de largas barbas sentados en frente de su jardín. Ella no los conocía pero amablemente les dijo:
—No creo conocerlos, pero deben tener hambre y sed. Por favor entren a mi casa para que coman algo y descansen de su viaje.
Ellos preguntaron:
— ¿Está el hombre de la casa?
—No, respondió ella, no está.
—Entonces no podemos entrar, dijeron ellos.
Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.
— ¡Entonces diles que ya llegué, invítalos a pasar!
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
—No podemos entrar a una casa los tres juntos, explicaron los viejitos.
— ¿Por qué?, quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó:
—Su nombre es Riqueza. Luego indicó hacia el otro:
—Su nombre es Éxito y yo me llamo Amor. Ahora ve adentro y decidan con tu marido a cuál de nosotros tres desean invitar a vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron. El hombre se puso feliz:
— ¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto entonces invitemos a Riqueza, que entre y llene nuestra casa.
Su esposa no estuvo de acuerdo:
— Querido, ¿por qué no invitamos a Éxito?
---Mejor la riqueza asi no trabajaremos mas !!!
Refuto el marido alzando la voz.
En medio de la trifulca, la hija del matrimonio que estaba escuchando la discusion desde la otra esquina de la casa vino corriendo y con su dulce voz les dijo:
— ¿No sería mejor invitar al señor Amor? Nuestro hogar estaría entonces lleno de amor.
— Hagamos caso del consejo de nuestra hija, dijo el esposo a su mujer. Ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huésped.
La esposa salió y les preguntó:
— ¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor que venga y que sea nuestro invitado.
Amor se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y le siguieron. Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y a Éxito:
— Yo invité sólo a Amor, ¿por qué Uds. también vienen?
Los viejos respondieron juntos:
—Si hubieras invitado a Riqueza o a Éxito los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde vaya él, vamos todos. Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.
Donde haya dolor, te deseo paz y misericordia. Donde hay falta de fe en ti mismo, te deseo una confianza renovada en tu capacidad para superarla. Donde haya temor, te deseo amor, paz y valor.
Tienes dos opciones ahora:
1 [ignora] esto, o...
2. Invita al Amor a pasar...
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Espero que escojas la opción 2. Yo lo hice POR TI.

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